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CTC Caviahue – Marzo 2011

Quise abandonar varias veces …  También tuve miedo varias veces. no me importa decirlo, reconocerlo.  Tuve miedo, bastante miedo. También se me presentaron muchos problemas y adversidades, demasiados para mi gusto, pero seguí ….

Mal inicio

Empecé la carrera sin pasaporte. Casi sin saberlo y sin darme cuenta, pero algo sospechaba ya desde la acreditación, algo me parecía raro de mi “pobre pasaporte”. Cuando estaba por las primeras sendas después de la largada, me crucé con un conocido forista y le pregunto: ¿Che , el pasaporte de la carrera , es el mismo de la acreditación? : Me dice : NO Es otro. Mmmm que mal, ya empecé y estoy afuera. Casi me bajo : ¿Como explico que no es que lo haya extraviado sino que nunca me lo dieron? . Llego al PC1 y por suerte estaba Pablo Bravo , le comenté la situación y me fabricó un pasaporte en el momento, uno gigante , nuevo, como un crucigrama atrás de mi mapa. No lo había perdido -le digo- simplemente : “nunca lo tuve” (ya que nunca me enteré que el último paso de la acreditación era cambiar el pasaporte de acreditación por el de carrera). Siempre pensé que era el mismo y que atrás del de acreditación estaban los números de control de paso por PC. Los sellitos y firmas fueron cayendo luego en este “nuevo” pasaporte. Lo que vino después fué algo relativamente normal, PC2 melliza este, PC3 Copahue, PC4 cerrito mocho, y vuelta por el medio de las mellizas hacia la senda del Volcán.

El Volcán

Muy trabajosamente subía, y subía las sendas, agitadísimo. Todos me iban dejando atrás. No tenía mas para dar de mí. Lo ponía todo. Iba a tope. Con mis pobres herencias genéticas de limitada capacidad aeróbica y limitado VO2max , solo tenía para poner mi capacidad de resistencia sub-entrenada. El famoso “aguante” que le dicen. Es lo que tenía. No podía creer lo que era esa última subida “arenosa” donde como ya dijeron, un paso arriba y dos abajo, por lo terrible del viento y por el suelo. Volaba hielo, piedra , arena , nieve, de todo, Todo te pegaba en la cara y en los ojos. Finalmente llegué al PC5(crater que nunca ví) y comenzó una charla extensa con el control. Luego vino la historia personal al PC7. Fiché última persona el PC7 arriba en el Volcán(14:28 creo). Antes que lo levanten, me intentaron convencer insistentemente en el PC5 que no vaya, que estaba muy jodido ya , con viento blanco y poca visibilidad. Les dije : “Vine para intentar hacer todo lo que pueda”, “Quiero ir al 7”. Llamaron por radio a P.Bravo y me autorizó, el estaba ahí. Fui para allá y me lo crucé a él antes de llegar , nos saludamos, le agradecí nuevamente, por su 2do gesto para conmigo (el 1ero fue el del pasaporte). Finalmente llegué al PC7 donde muy contento obtuve la bendita firmita. Bajando luego hacia las pistas medio me desorienté un poco. Iba al principio bien, pero me fuí ligeramente hacia la “izquierda” (un orientador no debe hablar en estos téminos), estuve solo un tiempo, me resbalé sobre unas piedras muy mojadas, me cai con todo el cuerpo sobre un brazo sin poder atajarme porque tenía el bastón, y casi me lo quiebro, me recagué. Cuando vi que solo era un golpe , me despreocupé. Ya estaba nevando y todas las piedras estaban filosas, resbalosas y se iban cubriendo de blanco. Seguí solo. Ahí me empezó a gritar un flaco, desde arriba , un tal Facundo , quien estaba extraviado y le serví de ayuda. Lo esperé y seguimos juntos. Sin demasiadas complicaciones GPS de por medio fuimos embocando y encontramos la vía hacia las sillas de Ski-Caviahue , nevaba mucho y hacía mucho frío, había poca visibilidad(luz plana). Seguimos juntos. Se nos sumaron un hombre y una mujer de Paraguay, con quienes llegamos todos cagados de frío y con las vistas nubladas(por la arenilla), caminando por los senderos hasta el hotel Farallón. En Caviahue , con mi compañero circunstancial Facundo, hicimos un stop en el Hotel (estaba permitido) para tomar algo Caliente (varios cafes con leche y galletitas de choco ) y finalmente llegamos al PC8 centro-Salud tipo 6:30 PM .

El miedo , la locura y los fallos

Pasando el PC9, serían las 19:30 o más, no lo sé. Ya caía la noche y nevaba muchísimo, viento terrible. La temperatura caía por debajo de -5 seguro, tal vez mas. Nos habíamos reagrupado casualmente 4 personas, entre ellos Facundo, y ya hacía como 1 hora que vagabamos caminando juntos hacia el PC10Trek , cabizbajos , por esos arbustos molestos e irregulares con nieve apelotonada y piso tramposo con esos arroyuelos escondidos y profundos. No se veía nada. En uno de esos me caí bien de trucha sin poder atajarme y me quedé atascado. Me empapé toda la cara, los guantes , los pies y las manos. Puteé casi como nunca. Era porque yo iba adelante guiandome con el GPS , mirándolo. Ibamos también con un gran perro montañés que nos seguía (y a veces nos guiaba). Era bueno, obediente , simpático, vivarachón, me dí cuenta que elegía sabiamente por donde ir, por eso a veces nos ladraba de lejos, como diciéndonos , por acáaaaa. Su actitud era increíble, me maravillaba. Hacía mucho frío y era de noche. Me daba mucha lástima ese perro, pensaba en porque no elegía volverse y sin embargo , no se porqué seguía con nosotros. Estabamos todos recagados de frío. Cuando debía comenzar el ascenso franco al tetón del PC10Trek , los tres flacos se me plantan y me dicen: Che Flaco, perdoná … pero…. nos volvemos. Les dije que estaban en pedo. En un segundo se me vino el alma al suelo. Intenté convencerlos insistentemente muchas veces de que éramos un equipo de 4, y era mejor en estas circunstancias que siguiéramos juntos, que era mejor seguir, que nos esperaba mas adelante un fogón, comida caliente, un reparo un lugar donde descansar. Todo fue en vano. Me quedé solo. Hasta el perro se fué con ellos. Ese golpe para mí fué terrible, un masazo tremendo. Cuando me quedé solo, me quedé unos minutos parado y pensando y les puedo asegurar que por la situación, me recagué en las patas. En estas condiciones me diómiedo seguir. Pero junté ánimo y fuerzas y decidí seguir. No quería dejar, pese a todo me sentía fuerte , tenía que seguir, había venido a esto (a disfrutar?) a llegar . Era una noche ya cerrada con viento blanco , la nieve corría horizontal , no se veía NADA NADA NADA. Subía solo , pasito por pasito, como un abuelito. En otras condicoines, de día y sin frío y nieve seguramente esto sería fácil, pero así, sin luz, con frío, viento , nieve , esos escalones irregulares de pasto, piedras , nieve y tierra eran muy tramposos . Les juro que hacía y sentía un frío tremendo, me calaba los huesos. Nevaba con un viento que era descomunal, yo veía que atrás venían unas pocas mas luces y quería (y rogaba) que me alcancen. Cada tanto me daba vuelta y les hacía señas, bajando y subiendo mi cabeza con la linterna frontal casi como suplicando, llamandolos. Pero … en un rato …. no ví mas ninguna luz. Me daba cuenta que seguir era como una locura , muy arriesgado. ¿Para que hacía esto? ¿por que? . Era porque no me quería rendir. Irse para atrás acá era desistir de llegar a Hualcupén y chau CTC, era abandonar. No quería eso. No había opciones para mí, estaba decidido a seguir. Llegar arriba me debe haber llevado una hora y media o más, no tenía referencias temporales, no podía mirar el reloj, fue eterno, tenía miedo de caerme en cada paso que daba, de golpearme estando solo ahí en medio de esa inclemencia climática y de esa rocosidad. Llevaba los dos bastones , y el GPS en las manos , el avance era lentísimo, pero no podía dejar de ver el GPS para no desviarme de un camino directo hacia la cima . Una vez arriba , el viento lógicamente fué mas duro, no había reparo alguno, el frío también , estaba en la cima : una “terraza inmensa semi-achatada toda blanca, nevada tipo óvalo”. Ahí nomás prendí mi segunda super linterna, una Fenix TK11 de puño de 285 lumens con un haz de 200 metros que ponía a la noche de día. Eso era espectacular y me encantaba, tenía una herramienta muy potente que me ayudaría y mucho. Pero lo único que lograba era ver una gran “pared frontal blanca” donde rebotaba la luz, era la nieve que volaba. Comencé a vagar minutos interminables, desesperadamente buscando en todas direcciones las piedras mas grandes, el frío era tremendo, se me congelaba todo, el GPS era un hielo, no le podía apretar los botones , las manos, los bastones, todo congelado, estaba sufriendo muchísimo. Ya había como 30 cms de nieve parejo por todos lados, tal vez 40 cms de nieve en los recovecos, y ya no había huellas , estaba todo tapado. No veía nada . Nunca encontré ese PC10 Trek, pero estaba en el lugar correcto, mi GPS me lo confirmaba, era algun lugar de esa cima. Venía mi primer fallo , sabía que con estas condiciones no iba a poder ser, estaba mas preocupado por los riesgos que estaba tomando. Seguí buscando . Busqué en como 20 o 30 piedras mas, y NADA. Cada piedra grande era para mí una ilusión , una posibilidad segura, me entusiasmaba, pero no, no se daba. Ya en un momento decidí finalmente bajar por el terrible miedo que me dió la sensación de mis manos, las tenía duras y los guantes estaban duros, casi petrificados. Decidí que había llegado el momento de cortar la búsqueda, me dije: tengo que irme de acá YA MISMO. Esto como se dijo, no era la idea que fuese una búsqueda del tesoro de algo oculto, sino registrar un paso (por el PC) . ” Para mí ” -personalmente- la tarea del 10Trek estaba hecha, y era lo que me importaba, era ahí, estaba ahí, aunque no lo encontrara . Estaba satisfecho haciendo una tarea casi imposible sin ayuda y consideraba que mi misión particular estaba cumplida. Posteriormente (ya en mi casa) el GPS de mi “polar” ratificaría que estaba en el lugar correcto. Cuando bajé hacia el PC10 el viento comenzó a amainar, pero la nevada seguía, otra vez estaba en la misma situación que arriba, el GPS señalándome el punto aproximado donde estaba el PC10, pero media hora dando vueltas sin encontrarlo, No había ya rastros, pisadas, era un manto blanco. ¿estaría el PC tapado por la nieve? Seguro. Sabía que era un imposible encontrarlo estando yo solo. No tenía sentido seguir buscando y sin nadie que me pudiese ayudar. Sabía que era inevitable y que venía mi segundo fallo , pero no me importaba , porque sabía que igual estaba cumpliendo, que estaba haciendo el recorrido, que igual no me iba a rendir y que iba a seguir , no me iba a bajar de esta aventura. No tenía el 10Trek y el 10, pero “Que me saquen ellos” .
Ahí comenzó mi lenta marcha en descenso “hacia la laguna Hualcupén”.
Solo pensaba en una fogata, en comer algo caliente , estaba helado , quería descansar calentito intentando dormir un poco.

Hacia Hualcupén …..

Pasaban sensaciones duales por mi cabeza. Era difícil poder concentrarme. Por un lado , la gran satisfacción de estar cumpliendo con el recorrido, de haber atravesado esa furia climática allá arriba sin perder la calma, sintiendo que ponía todo de mí, que dejaba todo, que no tenía mas, y que era el esfuerzo físico y mental mas importante que había que tenido que poner y soportar en una carrera de este tipo hasta el momento. Incluso al borde de lo tolerable. Pero también la amargura de ya no estar cosechando todas las marcas en mi pasaporte. Ya no era lo mismo. Había mellas en mi entusiasmo por seguir, por llegar. Mi gran alegría interna, pasó a tener cierto sabor amargo. Esto último me bajoneaba bastante y traía señales de abandono a mi cabeza, ¿para que seguir así? ¿me servía? … Por momentos el frío y el viento y lo dificultoso del terreno me sacaban de los pensamientos encontrados y confusos y obligaban a poner toda mi atención en el terreno tramposo en el que estaba. Unos matorrales dispersos, de altura hasta casi la rodilla, mezclados con nieve recién caída, y piedras , me dificultaban bastante el avance franco. Mi concentración debía estar puesta en pisar bien, sobre seguro y en ir hacia Hualcupén. Quería con ansias un guiso caliente, abrigarme, descansar un poco. En este trayecto comencé a ver algunas luces en todas direcciones, adelante, muy lejos y “enfrente”, en “otros valles”. También comencé a escuchar gritos en la noche, eran las voces de los corredores dispersos por todos lados. Saber que había gente en los alrededores, me transmitía cierta alegría, estaba ya en algún modo acompañado. Yo avanzaba hacia abajo , hacia la zona de la laguna, hacia Hualcupén. En eso me cruzo con dos corredores que se dirijían en dirección opuesta, subiendo ¿Adonde van? -les pregunto- …. Me dicen que querían agarrar un camino mas arriba para llegar a Hualcupén. Si bien sabía que existía esta vía de conexión posible (mas arriba y antes de donde ahora estabamos) les dije que me parecía una locura que ya en este punto, casi llegando a la laguna, comiencen a deshacer camino subiendo. Después de pensarlo un poco, comenzaron a avanzar conmigo hacia abajo, hacia Hualcupén. Ahora eramos tres en grupo. En este punto se da algo pintoresco, porque empieza a aparecerse a mucha velocidad una luz blanca, bien franca, de frente, desde abajo , subiendo y saliendo de un pequeño bosque de Araucarias. Era un corredor muy muy muy rápido. De la nada estuvo ante nosotros, yo casi ni reaccioné, y antes que nadie abra la boca , comienza a preguntar , a los gritos, casi como desesperado “La carpa !!” , “¿Vieron una carpa?” … Yo no entendía nada, pensaba que tal vez había perdido una carpa ¿Y la estaba buscando?. La cosa no me cerraba. Pero a esta altura mi cabeza no funcionaba bien. Uno de los muchachos que estaba conmigo (eramos ahora tres) le grita ….. “¿Vos sos G.R? ¿Como te llamás? …. Sí , Soy G.R. le dice …. Estoy yendo al PC16 (¿?) ¿Donde está la carpa? Estoy buscando una carpa . En este punto yo estaba muy concentrado en lo mío y deseando fervorosamente en llegar a la zona de la laguna. Todo eso no significó absolutamente nada para mí, no lo entendí, pero fué una foto de la carrera, por la cual luego reflexionaría y entendería que era lo que había pasado.
Llegado a los pastizales de la laguna, no había aún determinado si querer llegar al PC Camp 11, por la orilla Sur o Norte de la laguna, mis dos compañeros circusntanciales se habían adelantado y me hacían de luces guía. Aproveché en ese instante para sacarme un guante y comer algo. Lo hice, saqué una barra de chocolate y la saboreé. A los minutos cuando me quiero poner el guante ….. “Ya no tenía mas guante”. Debía estar apretado bajo mi brazo, pero no, ya no estaba mas ahí. Tenía que ir a buscarlo, sí o sí. No podía seguir en ese frío terrible , en estas condiciones, sin un guante. Prendí mi poderosa linterna de puño , pero no. Luego de media hora o 45 minutos buscando , y cuando ya estaba mareado de buscar ida y vuelta en esos pastizales, resigné la búsqueda. Listo, ahora sí, debía llegar a Hualcupén y abandonar. No iba a poder seguir así. Mas señales de abandono. Mi cabeza se había salido nuevamente de la carrera, de mi objetivo clave, era un golpe más. Había dado tantas idas y vueltas buscando desesperdamente ese guante, que cuando comienzo a ir hacia Hualcupén, creyendo estar por la orilla norte, repentinamente me encuentro chapoteando en un arroyo con los pies helados adentro de él. No sabía ni en que dirección iba o donde estaba. Supuse que estaba cruzándolo, tomé el GPS para confirmarlo y me dirgí a la orilla sur , estaba temblando de frío. En este punto la casualidad me había empujado a la orilla sur de la laguna. Lo confirmé con el GPS y decidí avanzar hasta dar con un sendero franco, que me hizo topar con una cerca y cruzándola el sendero se hizo mas definido todavía, estaba sin dudas llegando a Hualcupén. Finalmente me topo nuevamente con un gran arroyo y simultáneamente con un corredor de frente , que en 4 largos y ágiles saltos sobre una piedras gigantes todas llenas de musgo, cruza el arroyo en una muestra de excelente equilibrio y destreza. Yo sabía que no estaba ni para el 5% de esos saltos. Crucé temblando con los piés completamente sumergidos en el agua, ayudándome con mis bastones. Solo pude “vociferar bajito” …. ¿Flaco cuanto me queda al PC Camp? …. En 10 pasos mas estás. Me volvió el alma al cuerpo. Llegaba a Hualcupén, para abandonar. Pero quería comer. Llegué temblando , empapado, cagado de frío, mirando a la nada, desorbitado, fuí a la camioneta del Colo, me pidió el pasaporte , le dije : ¿Que hago? …. Mirá flaco, son 1:15 AM andá te comés un guiso caliente, un café caliente , descansá y te recuperás. Sin pensar nada (no podía) , como un robot, solo hice eso (previo saludo a Ariel que me lo crucé -un poco desorbitado también-). Acá mientras cenaba, vinieron charlas que tuve (como las que citó Claudio Valva) que para mí fueron como de otro planeta, casi que ni las recuerdo, armé mi saco vivac, mi bolsa, y …….. me dormí …

El descanso y hacia los Hitos …

Enfundado en toda la ropa seca que tenía disponible -que resistió estoicamente la nieve y el agua que cayó sobre la mochila- dormí plácidamente dentro de mi bolsa de dormir y saco vivac y sobre el aislante, junto al fuego y bajo las chapas que la comunidad mapuche nos había construido. Ni me interesaba despertarme, no puse ningún aviso ni despertador, solo quería dormir, descansar. Esto fué realmente placentero. Mi cansancio era muy significativo, no creía poder seguir, pero ese guiso de lentejas y ese café caliente habían colaborado para que este descanso me hiciese sentir definitivamente mucho, muchísimo mejor, y lo mas importante : sin frío. Dormí mucho. Escuché voces, muchas voces, pero dormía. A las 5:42 me desperté de repente, lenta y displicentemente comencé a guardar mis cosas para salir. Me habían dado ganas de seguir, de ir a conocer los hitos fronterizos. Me dirijí aproximadamente a las 7 AM en los albores de la luz de la mañana hacia el Valle de las lecheras. Sali por casualidad con dos corredores , que rápidamente se me adelantaron. Era un sendero fácil , transitable , en una mañana muy gris, fría y neblinosa. No sé si fruto de los nervios, o qué , pero comencé a sentir un malestar importante en la panza. A esta altura y antes de alcanzar el valle, todavía en el camino de conexión , tuve que hacer un alto, y en medio del impaz empezó a lloviznar . Otra vez me dije , no tolero mas inclemencia y frío, me vuelvo YA, dejo acá. Después de hacer el trámite que reclamaba mi panza, y de hacer debutar la archifamosa “palita” , me dije …. Al menos avanzo y voy al hito, a conocerlo, a ver ese lugar, un recoveco perdido de la cordillera, si la cosa se pone mas fea y precipita mucho , veré . Así fué como ingresé al valle de las lecheras y fuí saludando una a una , a las viviendas mapuches de la zona, cuyos habitantes me regalaban una sonrisa al paso. Eso me gratificaba, me daba alegría. Era un espectáculo de duendes, un valle nevado , arroyos , sendero nevado , voces de pájaros y a veces de crujientes maderas al fuego , y cada tanto un olor a madera quemada que le daba calidez a mi caminata. Ya metido en el valle y sin muchas dificultades llegué a un puente de madera donde se abría el camino. En ese punto me reencontré con los corredores que habían salido previamente conmigo, dudaban por donde seguir, estaban algo desorientados. Seguimos cruzando el puente y rápidamente conectamos la última vivienda mapuche donde un señor amablemente nos indicó que el hito estaba detrás de un pequeño bosque que se podía saltear fácilmente por la derecha y sin ingresar a él. Llegamos al 1er hito sin muchas dificultades, excepto por el tránsito sobre unos interminalbes mallines que dejaron todos nuestros piés completamente empapados. También nos vino a saludar una chica de la organización que estaba del otro lado del arroyo , abajo del puesto que originalmente iba a estar arriba en el cerro Coliqueo Sur (PC13) y que se había suspendido. Ella nos dió algunas pistas de lo que venía. Después de firmar el hito PC12 en el hito, la mañana nos empezó a regalar un tímido sol, que poco a poco se fué fortaleciendo, solo teníamos que seguir una fácil huella de animales recientemente transitada por cientos de cabritos. Esto era realmente placentero y fácil. Disfrutando cada pisada y del paisaje magnífico e impresionante , por este sendero chileno completamente nevado, llegamos a las 10AM al 2do hito: PC14. Aquí transitamos a pleno sol el valle del Coliqueo, desde que nace el arroyo del mismo nombre, hasta que llegamos a la zona de la cascada. Luego de media hora de buscar encontramos la famosa senda de caballos que la franqueaba. Bajamos al sendero que nos conectaría nuevamente con Hualcupén (PC11/15). Una vez llegados allí , estuvimos un rato donde comimos unas tortas fritas y aproveché para cambiar mi radio VHF (gracias Pablo Bravo) ya que casualmente chequeandolo me enteraba que la noche anterior el mío había colapsado en la nevada.

De Hualcupén a Caviahue …

Una vez solucionado el tema de mi VHF y luego de una torta frita exquisita, casi sin pactarlo, se dió el partir con mis últimos compañeros de senda. No nos conocíamos, creo que ni sabíamos nuestros nombres, hablábamos, pero solo esporádicamente y de la tarea por delante, de lo que había que hacer, de lo que convenía hacer. Ellos eran un toque mas rápidos que yo, pero estabamos “casi” en sincronismo de marcha. Todo un tema. La compañía circunstancial. El equipo de desconocidos. ¿Que se comparte? ¿Que compromisos hay? … Esto daría para horas de charla … Era todo un aprendizaje. La tolerancia, la participación, la opinión. La ayuda. El desentendimiento. Las desiciones comunes e individuales. Las consecuencias. Salimos de Hualcupén masomenos a las 13hs. El trabajo por hacer era relativamente fácil y placentero, transitar por hermosos y magnificentes valles de la comunidad mapuche regados de araucarias. Que inmensidad, cuanta belleza natural. El recorrido se había acortado , y los PC16 y PC17, eran mas palpables que originalmente. Mi estado de ánimo era muy alto , y mi físico estaba muy bien, entero. Estaba por completar “mi CTC” , lo palpaba. De todos modos, todavía me daba cierto temor el hecho de retrasarme y que me agarre nuevamente la noche, y que posiblemente me maltrate. Quería llegar de día. En este trayecto lo que primó es lo que decía al comienzo, el intercambio de opiniones, y de desiciones. En este punto había relegado bastante la búsqueda de trayectos a los PC y uno de los muchachos se mostraba muy hábil en la observación del terreno, el uso del mapa y la brújula. Definitivamente estaba aprendiendo algo diferente de como lo hago yo. Había depositado mi confianza en ellos, mi intuición me decía que era lo correcto. Había cosas que tal vez no compartía del todo, pero ya no las decía, había decidido que así estaba bien. Mi GPS solo era cotejado para algunas cosas menores. Aparte, los próximos puntos “objetivo” no los tenía marcados, dado que no estaban en el plan original. Todo se dió con normalidad y marcamos el PC16 y el PC17Trek, fácilmente, luego iniciamos el regreso por donde había transitado la noche anterior y las vistas me permitían observar por donde lo había hecho. Rememoraba lo duro que me tocó pasar por esos lugares la noche anterior , de como había sufrido y de lo bien que la estaba pasando ahora. Tenía curiosidad por ver ese terreno. Nos mezclábamos ocasionalmente con participantes de la categoría Trek que estaban dispersos por la zona. En este retorno a Caviahue y llegando al Col del PC10(del día anterior), fué tiempo de tomar desiciones. Aquí seguimos senderos diferentes con mis compañeros de camino. No compartí la desición de marcha, se los hice saber y hubo un breve y frío saludo. No se porqué, pero se dió así. Por suerte había sustituido mi VHF por uno que funcione -era mi obligación tenerlo- porque sospeché que esto podía ocurrir, lo presentí. El tiempo me dió la razón. Seguí solo , disfrutando del camino y apurando un poco la marcha para llegar a Caviahue. Pronto toqué la ruta de asfalto y entré a la Ciudad, estaba emocionado. restaba el camino al Farallón. Iba solo , nadie adelante , nadie atrás, gozaba de esta última caminata rememorando todo lo que había pasado. Esto si que fué una aventura. A la llegada se me cayeron un par de lágrimas , lo reconozco de la emoción que tenía. Yo estaba muy contento , eran las 6PM y había hecho el recorrido completo de una CTC.

Este relato se lo dedico a todos los lectores de el km a quienes consideren que les puede ser útil.

Saludos Cordiales
Un abrazo para todos !
ELGaita

3 Comentarios

  1. Mak Mak
    06/03/2016    

    Que coraje Gaita. Felicitaciones por un carreron!!

    • EG EG
      07/03/2016    

      Hola, como estas! . Gracias por tu comentario y participación en >LLEGá ! . Sí, esa sin dudas, fué una prueba dura , de las que dejan marca. Siempre se sueña con que aparezca otra que deje vivencias fuertes. Un cordial Saludo.EG

  2. marina marina
    07/03/2016    

    Desafiarse a uno mismo todo el tiempo… ponerse a prueba… disfrutar la naturaleza…

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