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La Misión Race 2016 (c) por PH

(c) por Paula Haimovich

“LA FUERZA NO PROVIENE DE LA CAPACIDAD FÍSICA, SINO DE LA VOLUNTAD INDOMABLE”.

Y así fue como una vez más decidí preparar el cuerpo, la mente y el alma, para transitar 160 km con más de 9000 mtrs de desnivel.En un escenario de increíbles montañas, valles, rios y bosques.

Elementos obligatorios, abrigo, comida, botiquín, número de carrera prendido del lado izquierdo, peinado de trenzas, casco en la cabeza, bastones en mano, mochila al hombro, un montón de abrazos que van y vienen llenos de ansiedad, y sonó la corneta. Momento de largar!

Una caminata a paso redoblado, con el Gran capitán Guille, el famoso periodista Ger, y el inmenso apasionado Gaita. En pocos minutos nos adentramos en la montaña.

Varios intentos de planes estratégicos, imposibles, concluyeron en un “VAMOS!! SIN PRISA, PERO SIN PAUSA!! aunque esas pequeñas pausas de 5 minutos en las que, hasta soñaba, eran altamente necesarias en los momentos en que caminar dormida ya no era suficiente.

Primer trepada interminable, como para ir entrando en clima. Pasamos el primer PC, y luego otro, y otro, y pasamos la primer noche, y llegamos al camp 1, demorando más de lo previsto, que era ni más ni menos que el km 60. Enteros, decidimos hacer una parada rápida, reacondicionar los pies, comer algo y seguir para aprovechar el envión. Ya habíamos trepado la mitad del total de las montañas y sólo faltaban 100 km.

El siguiente objetivo a corto plazo era llegar al camp 2. Y otra vez, cálculos horarios de planes estratégicos, imposibles, que nuevamente concluyeron en un “VAMOS!! SIN PRISA, PERO SIN PAUSA!!
Senderos, valles, bosques mágicos, cruces y más cruces de ríos dónde ya no valía el esfuerzo por hacer equilibrio sobre las piedras para no mojarse los pies. Siempre terminábamos “metiendo la pata”.
Nos separamos de Guille en el camino y Fede fue nuestro nuevo compañero.

El O’CONNOR. Mi querido y hermoso O’CONNOR. Divirtiéndome en ese cerrado y tupido sendero, agotador y con esos arbustitos de ramas llenas de espinas que me dejaban líneas de sangre en las piernas.
Dónde el bosque se empezaba a abrir, encontramos un espacio de tierra, tomamos un descanso de 15 minutos bajo el sol matutino para recuperar fuerzas y continuar. Llegando al filo, una ráfaga de viento me obligó a clavar bruscamente los bastones en el piso y a arrodillarme sin soltarlos. Al cabo de unos largos segundos sentí que la ráfaga mermaba y corrí hacia la siguiente trepada del filo. Correr a esa altura? Más que susto, luego me dió risa… me sentí exagerada, pero de veras esa ráfaga era muy fuerte.
Varios km por el filo, vistas alucinantes, viento y arena en la cara, y mis dientes congelandose. No podía dejar de sonreír. El imponente O’CONNOR tiene ese… qué se yo, que me llena de alegría y energía.
La primer parte de la bajada la hicimos con un trotecito y luego derrapando sobre una mezcla de tierra, arena y ceniza volcánica.

Se hacían largos los tramos de PC a PC, pero entre charlas, ping pong de preguntas y respuestas, anécdotas, cánticos de mi famoso repertorio musical mezcla de retro e infantil, y esas extraordinarias descripciones de orientación geográfica, del Gaita, los kilómetros seguían pasando.

Ya habíamos pasado la segunda noche, con una luna CASI llena, cada vez más cansados, y a mi particularmente, el sueño me hace caminar de manera descoordinada, torpe y aún más lento. Sumado eso a las alucinaciones, que ya no me sorprenden, sólo me asustan algunos troncos personificados y algunas otras cosillas me hacen reír. Los velocirraptors son de gran compañía!

Me divertía pensar que cada cumbre era una montaña menos, del total. Y que después del km 80, ya era todo cuenta regresiva. Y que al pasar el Camp 2, sólo faltaban 50 kms. Ah! Si! Llegamos al segundo camp!!
Nuevamente decidimos hacer una parada rápida, reacondicionar los pies, comer algo y seguir. “Aprovechemos la energía del momento y después descansamos unos minutos en el camino”.

El atardecer prometía una noche especial. Y así fue. Una noche mágica. Una noche con LUNA LLENA. INMEJORABLE!! Nos permitimos jugar a ver sólo con la luz de la luna, apagando nuestras linternas frontales. Wow!! Ese escenario parecía cargarnos de energía y permitirnos disfrutar de los kms restantes, que aparentaban ser cada vez más. El bendito Newbery de noche, genial!!

Últimos valles, últimos cruces de río, últimos bosques, última subida, última bajada INTERMINABLE, última montaña, y sólo faltaban unos poquitos kms para llegar a la meta.
Estaba lista. Me sentía entera, fuerte, enérgica, y desbordando felicidad.
Encuentro a Agustin Brian en el pueblo, un abrazo y un sorbo de cerveza era lo que necesitaba para llegar.
Sigo caminando, veo el arco, suena fuerte la típica música de llegada de cada corredor, piel de gallina, alguna lágrima escapándose… pero mi sonrisa de oreja a oreja lo decía todo… MISIÓN CUMPLIDA!! una vez más.

Gracias E L Gaita Gallego y Guillermo Melano, capitanes del barco. Me han bancado y me han enseñado, Gracias!

Gracias Gaby Castillo por entrenar mis locuras! Vamos por más!

Iron Yaboty, tortuga de hierro…

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4 Comentarios

  1. Javier Javier
    07/03/2016    

    Excelente como lo describiste por momentos sentí estar en la carrera… Ojalá poder seguir leyendo la experiencia de muchas personas.

    • Paula Haimovich Paula Haimovich
      14/03/2016    

      Gracias!

  2. marina marina
    07/03/2016    

    Hermoso relato. Me conmueve el espiritu libre de los corredores de carreras. Felicitaciones por LLEGAR.

  3. Guillermo Guillermo
    21/03/2016    

    ¡¡¡¡Excelente narración Pau, gracias por mencionarme en tu relato y por haber compartido esta linda carrera con vos!!!!!

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